Sevilla se llena de arquitectura: así fue el ENEARQ 2025

 

La última semana de agosto, Sevilla se convirtió en el epicentro de la arquitectura joven en España. Durante cuatro días, del 27 al 30 de agosto, la ciudad acogió el II Encuentro Nacional de Estudiantes de Arquitectura (ENEARQ), una cita organizada por CREARQ que reunió a decenas de estudiantes de todo el país para compartir experiencias, ideas y nuevas miradas sobre la profesión.

 

El encuentro arrancó el miércoles con un ambiente festivo: acreditaciones, bienvenida y la presentación del libro La arquitectura de la soledad, galardonado en los Premios CSCAE 2025. Fue el primer aperitivo de un programa diverso que mezcló conferencias, talleres, visitas y debates en torno a la arquitectura y su papel en la sociedad.

El jueves fue el día grande. Desde primera hora de la mañana, el auditorio se llenó de charlas sobre qué es CREARQ, el trabajo de NAM con las redes de arquitectas, activismo urbano y la eterna discusión sobre el espacio público. La mezcla de voces —desde investigadores hasta colectivos independientes— mostró que la arquitectura puede ser muchas cosas: ciencia, arte, militancia, herramienta política o incluso documental.

 

 

 

 

 

Por la tarde, los talleres invitaron a mancharse las manos con mapas, cartografías y dinámicas colectivas. La jornada cerró con una ponencia de fotografía arquitectónica de la mano de Fernando Alda que dejó claro que también miramos la ciudad a través del objetivo.

El viernes tocó salir a la calle. Varios grupos recorrieron la ciudad descubriendo obras emblemáticas y rincones menos conocidos durante toda la mañana. Después, a la tarde, Javier Peña, con Concéntrico, contó la apuesta por la experimentación urbana, puso el foco en cómo intervenir en las ciudades contemporáneas. Culminamos con la visita a la Real Fábrica de Artillería, que sirvió de broche para un día completo.

El sábado llegó el turno de hablar de lo que viene después de la carrera. Una charla con Fran Toré puso sobre la mesa los retos de los primeros pasos profesionales: precariedad, incertidumbre, pero también ilusión y ganas de abrirse camino.

En el acto de despedida se realizaron los diferentes sorteos del evento, entre los que se encontraba una HUION NOTE o el concurso de fotografía, que otorgó un ejemplar del libro "La Arquitectura de la soledad". Un acto de despedida cargado de agradecimientos, el ENEARQ cerró su segunda edición dejando la sensación de que la arquitectura, al menos por unos días, fue excusa y motivo para crear comunidad.

Más que un congreso, el ENEARQ fue una convivencia: cafés entre charlas, paseos por Sevilla, debates improvisados y noches que se alargaron en compañía. Nos quedamos con ganas de más ... y de una tercera edición 😉

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